El condón es una de las herramientas más efectivas para prevenir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). También es el único método que al mismo tiempo previene ITS y embarazos no planificados. Pero para que funcione de verdad, no basta con usarlo: hay que usarlo bien, desde el inicio hasta el final de la relación sexual.
Una duda frecuente es qué pasa cuando se cambia de una práctica a otra, por ejemplo, del sexo anal al vaginal o al oral. ¿Se puede seguir con el mismo condón? La respuesta es no.
Cada zona del cuerpo tiene características y microorganismos distintos. Cuando se usa el mismo condón para pasar de una práctica a otra, pueden trasladarse bacterias o fluidos que aumentan el riesgo de infecciones. El recto, por ejemplo, contiene bacterias que son normales ahí, pero que si llegan a la vagina pueden provocar infecciones vaginales o urinarias. Lo mismo aplica al pasar al sexo oral. Cambiar el condón antes de cada práctica es una medida simple que reduce ese riesgo de forma concreta.
Si el condón se rompe, se desliza o deja de cubrir adecuadamente, hay que reemplazarlo de inmediato. Para evitar que eso ocurra, siempre es importante revisar la fecha de vencimiento antes de usarlo y utilizar lubricantes compatibles, preferiblemente a base de agua o silicona, nunca aceites o cremas que dañan el látex.
Cómo ponerse el condón correctamente
Usarlo bien también implica saber cómo colocarlo. Estos pasos ayudan a que la protección sea efectiva:
- Abrir el empaque con cuidado, sin usar dientes ni objetos cortantes.
- Verificar que el condón no esté vencido ni dañado.
- Pellizcar la punta para sacar el aire antes de colocarlo.
- Desenrollarlo completamente sobre el pene erecto antes de cualquier contacto.
- Usar lubricante compatible para reducir la fricción.
- Retirarlo con cuidado después de la eyaculación, antes de que el pene pierda la erección.
- Desecharlo en la basura, nunca en el inodoro.
Cada uno de esos pasos importa. Un condón bien puesto desde el inicio protege durante toda la relación.
Cambiar el condón entre prácticas y usarlo correctamente puede parecer un detalle menor. Pero es parte de las decisiones que cuidan tu salud sexual y la de tus parejas. El autocuidado no consiste en hacer todo perfecto, sino en tener información confiable para actuar con conciencia.
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